Práctico Vanesa Santos 1er año. 26 de septiembre 2016,
Preparado fresco de hoja de espinaca 400 veces aumentado.
Se observa: estomas, células de la hoja y cloroplastos.
Este es un espacio para compartir la aventura de enseñar entre los Profesores del Dpto. de Ciencias Naturales del Inst. Dante Alighieri
lunes, 26 de septiembre de 2016
jueves, 22 de septiembre de 2016
OJOS ROJOS EN LAS FOTOGRAFÍAS
Cuando empleamos el flash para retratar personas es frecuente que éstas
aparezcan en la fotografía con los ojos rojos, especialmente si se encuentran
próximas a la cámara. ¿A qué se debe este fenómeno?
Cuando se dispara la cámara con flash, la pupila no reacciona a tiempo
de cerrarse ante el potente destello luminoso, por lo que bastante luz del flash
entra al ojo y se refleja en la coroides, que se halla detrás de la retina. La
coroides es una membrana en la que abundan los vasos sanguíneos, con los que se
nutre la parte posterior del ojo. Como los vasos sanguíneos tienen un color rojizo,
éste es el color que registra la cámara cuando le llega la luz procedente del
interior del ojo. De esta forma, la persona aparece con las “pupilas rojas” en la
fotografía (aunque habitualmente hablemos de “ojos rojos”).
El efecto de ojos rojos se nota más cuando la fotografía se toma en un
ambiente de poca luz (ya que en este caso la pupila está más dilatada para poder
recibir más luz), si el sujeto fotografiado mira de frente a la cámara y el flash
está muy cerca del objetivo (pues en este caso el camino de la luz emitida por el
flash prácticamente coincide con el de la luz reflejada en el fondo del ojo y que
llega al objetivo); además, este efecto es muy notable en los niños, ya que sus
pupilas se dilatan más en la oscuridad.
Conviene aclarar que el efecto de los ojos rojos no es exclusivo de las cámaras
digitales, pues también se produce al realizar fotografías con las cámaras
analógicas, aunque la proliferación de la fotografía digital, así como la inmediatez
con la que se visionan las fotos digitales, induzca a pensar que el efecto de los
ojos rojos sólo aparece en la fotografía digital.
Hay diversos procedimientos para evitar el efecto de los ojos rojos; entre
otros, están los siguientes:
(i) realizar la fotografía con bastante iluminación (para evitar la dilatación de las pupilas),
(ii) alejar el flash del objetivo (para desalinear las direcciones en que apuntan ambos dispositivos), y (iii) disparar un destello previo al de la verdadera toma fotográfica (para que la pupila se contraiga y no le entre tanta luz cuando le llegue el destello con el que se obtendrá la fotografía).
(i) realizar la fotografía con bastante iluminación (para evitar la dilatación de las pupilas),
(ii) alejar el flash del objetivo (para desalinear las direcciones en que apuntan ambos dispositivos), y (iii) disparar un destello previo al de la verdadera toma fotográfica (para que la pupila se contraiga y no le entre tanta luz cuando le llegue el destello con el que se obtendrá la fotografía).
jueves, 15 de septiembre de 2016
martes, 13 de septiembre de 2016
METEORITO
Hallan un meteorito de 30 toneladas en
Chaco, el segundo más grande del mundo
Un meteorito que según el primer pesaje superaría
las 30 toneladas, lo que lo ubica como el segundo más grande del mundo, fue
encontrado el sábado 10/9/16 por un equipo de exploradores de la Asociación de
Astronomía del Chaco en cercanía de la localidad de Gancedo, en el sudoeste
chaqueño.
En diálogo con Télam, Mario Vesconi, presidente de
la Asociación de Astronomía del Chaco, detalló que el hallazgo fue una gran
sorpresa "porque si bien sabemos detrás de los que estamos y de lo que se
trata nuestra investigación, lo que nos sorprende es el tamaño y pesaje del
mismo".
Explicó que el cuerpo celeste hallado, según los
primeros estudios, pesa 30.800 kilos y que se aprovecharon los equipos de
extracción para realizar un nuevo pesaje sobre otro meteorito descubierto con
anterioridad, El Chaco, que arrojó un peso de 28.840 kilos.
El segundo meteorito más importante
fue descubierto y extraído en la zona de Charata ubicada en Campo Cielo, donde
sucedió la gran lluvia meteórica de hace 4.000 años
El hallazgo se produjo en la zona
denominada Campo del Cielo, jurisdicción del municipio de Gancedo, donde hace
aproximadamente 4.000 años impactó una lluvia de meteoritos metálicos.
"Fue una gran sorpresa también el tema del
pesaje porque pudimos cotejar el peso con el otro gran meteorito hallado en la
provincia, llamado El Chaco, porque si bien esperábamos pesos superiores a los
que veníamos registrando, no esperábamos que superara las 30 toneladas",
dijo Vesconi.
Al respecto dijo que al pesaje "lo vamos a
realizar nuevamente porque más allá de la confianza que tenemos de la doble
balanza y de las varias lecturas que hicimos, producto de la sorpresa del
pesaje, es algo que queremos volver a cotejar".
Vesconi resaltó el trabajo realizado ya que es la
primera vez que un hallazgo de esta magnitud se da gracias a los estudios
preliminares de un equipo completamente chaqueño.
"Esos estudios determinaron que la zona de
trabajo iba a ser dificultosa, porque tiene la forma de un cuenco e íbamos a
tener agua superficial debido a napas muy cercanas", explicó el presidente
de la Asociación de Astronomía.
Mencionó que cuando la máquina empezó a limpiar este
nuevo cráter sobre el cual se estaba trabajando para ver el tamaño completo del
meteorito, hubo preocupación por parte del equipo debido a que el agua empezó a
brotar.
"Teníamos un fragmento que se nos estaba
inundando por lo que resultó fundamental el aporte del municipio de Gancedo que
nos facilitó las maquinas para que podamos continuar con la excavación",
aseveró el investigador.
viernes, 2 de septiembre de 2016
jueves, 7 de julio de 2016
Un arco iris para cada uno
¿Por qué se meten los físicos con el arco iris? Ya lo dijo el poeta John Keats, en 1819, cuando le espetó a Isaac Newton que había despojado para siempre al arco iris de su encanto. ¿Cómo cometió
Sir Isaac tal atropello? Mostró con un prisma que la luz blanca está formada por los colores del arco iris. Pero el poeta se equivocó, en dos cosas. Primero, en que observar, experimentar, e intentar explicar los fenómenos de la naturaleza, como hacía Newton, no quita belleza al mundo, sino que se la agrega, en forma complementaria. Además, aunque la ciencia occidental insiste en citar solo europeos en la historia de los avances científicos, esta vez no cantó primero Newton sino dos árabes (que para tranquilidad de los europeizantes vivían en la España mora). Se trata de Abu Alí al-Hasan ibn al Haitzan, conocido como Alhazén, en el siglo X, y su paisano Kamal Farisi (cuyo nombre
completo es mucho más largo todavía). Ellos habían propuesto que lo que percibimos como colores de los objetos son rayos emitidos por la superficie cuando recibe luz blanca. Esto es bien diferente de lo que pensaba Aristóteles, que decía que los colores que percibimos son distintas combinaciones de blanco y negro. Ahora se explica diciendo que de todos los colores que forman la luz blanca, cada super ficie absorbe unos y refleja otros. Los colores que usted ve en la ropa que lleva puesta en este momento son justamente los que reflejan las telas que la forman.
¿Y el arco iris? Aparece en el cielo, cuando pequeñas gotas de lluvia, como prismas celestiales, separan en colores a la luz del sol.
Es decir que para verlo hay que mirar hacia la lluvia mientras tenemos el sol de espaldas (situación tan extraña que explica porqué se deja ver tan rara vez un arco iris).
A veces se pueden ver dos arcos: el más bajo, más intenso, formando un ángulo de 42° con respecto a los rayos del Sol, y que tiene el color rojo arriba y el violeta debajo. Y otro más arriba de ése, formando un ángulo de 52°, concéntrico con el otro, más débil y con los colores ordenados al revés. Y atención que estos ángulos son los de un cono cuyo eje une el centro del arco iris y los ojos del observador.
Habrá entonces otro arco iris (o dos) pasando por los ojos de la vecina, que también se asomó a ver el espectáculo. Ella no verá entonces el mismo arco iris que usted: tendrá uno propio, extendido para ella en un cono de 42° respecto de un eje que pasa por sus ojos. Aunque comenten entre sí «¡qué lindo es!», cada uno estará hablando de su propio arco iris. Una extraña forma de compartir...
Dicen que en condiciones excepcionales, logradas en laboratorio, se han podido ver hasta tres arco iris.
¿Por qué se meten los físicos con el arco iris? Ya lo dijo el poeta John Keats, en 1819, cuando le espetó a Isaac Newton que había despojado para siempre al arco iris de su encanto. ¿Cómo cometió
Sir Isaac tal atropello? Mostró con un prisma que la luz blanca está formada por los colores del arco iris. Pero el poeta se equivocó, en dos cosas. Primero, en que observar, experimentar, e intentar explicar los fenómenos de la naturaleza, como hacía Newton, no quita belleza al mundo, sino que se la agrega, en forma complementaria. Además, aunque la ciencia occidental insiste en citar solo europeos en la historia de los avances científicos, esta vez no cantó primero Newton sino dos árabes (que para tranquilidad de los europeizantes vivían en la España mora). Se trata de Abu Alí al-Hasan ibn al Haitzan, conocido como Alhazén, en el siglo X, y su paisano Kamal Farisi (cuyo nombre
completo es mucho más largo todavía). Ellos habían propuesto que lo que percibimos como colores de los objetos son rayos emitidos por la superficie cuando recibe luz blanca. Esto es bien diferente de lo que pensaba Aristóteles, que decía que los colores que percibimos son distintas combinaciones de blanco y negro. Ahora se explica diciendo que de todos los colores que forman la luz blanca, cada super ficie absorbe unos y refleja otros. Los colores que usted ve en la ropa que lleva puesta en este momento son justamente los que reflejan las telas que la forman.¿Y el arco iris? Aparece en el cielo, cuando pequeñas gotas de lluvia, como prismas celestiales, separan en colores a la luz del sol.
Es decir que para verlo hay que mirar hacia la lluvia mientras tenemos el sol de espaldas (situación tan extraña que explica porqué se deja ver tan rara vez un arco iris).
A veces se pueden ver dos arcos: el más bajo, más intenso, formando un ángulo de 42° con respecto a los rayos del Sol, y que tiene el color rojo arriba y el violeta debajo. Y otro más arriba de ése, formando un ángulo de 52°, concéntrico con el otro, más débil y con los colores ordenados al revés. Y atención que estos ángulos son los de un cono cuyo eje une el centro del arco iris y los ojos del observador.
Habrá entonces otro arco iris (o dos) pasando por los ojos de la vecina, que también se asomó a ver el espectáculo. Ella no verá entonces el mismo arco iris que usted: tendrá uno propio, extendido para ella en un cono de 42° respecto de un eje que pasa por sus ojos. Aunque comenten entre sí «¡qué lindo es!», cada uno estará hablando de su propio arco iris. Una extraña forma de compartir...
Dicen que en condiciones excepcionales, logradas en laboratorio, se han podido ver hasta tres arco iris.
martes, 5 de julio de 2016
Newton, el señor de los anillos

Uno de los grandes cambios conceptuales llegó de la mano de Isaac Newton (1643-1727), que propuso considerar a la luz como formada por pequeños cuerpos que impactan en el ojo y, según su tamaño, producen los diferentes colores. Esta idea le permitió estudiar algunos fenómenos luminosos utilizando las leyes de la mecánica: por ejemplo, la reflexión, como un rebote de pequeños corpúsculos, y la refracción, cuando la luz pasa de un medio transparente a otro, explicada como un cambio en la velocidad de las partículas de luz. No sirvió, sin embargo, para explicar otros fenómenos en los que se observaba cierto comportamiento periódico, como la difracción y la interferencia, en las figuras que paradójicamente se llamaron “anillos de Newton”. Entre los años 1660 y 1690 se conocieron en Europa estos efectos, y también otro, llamado polarización, que no podían ser descriptos en términos de corpúsculos. Todos estos fenómenos pueden ser entendidos proponiendo para la luz un modelo de ondas. Fue este modelo, sin duda generado a partir de concepciones anteriores, que permitió explicar las observaciones de difracción, interferencia y polarización de luz efectuadas hasta el siglo XVII por distintos experimentadores. Lo propuso el astrónomo y físico holandés Christian Huygens (1629-1695), quien planteó una analogía con el sonido, considerando la propagación de la luz como la de una onda. En el caso de la refracción esto se constituyó en un modelo alternativo, ya que la teoría de Newton podía explicarla en términos de corpúsculos. Lo que no podía ser explicado por la teoría corpuscular era la interferencia entre dos haces luminosos, descubierta simultáneamente por los físicos británicos Robert Boyle (1627-1691) y Robert Hooke (1635-1703). Como nota de color digamos que este último fue un científico notable, pero tuvo la desgracia de ser contemporáneo de Newton, que ensombreció con su fama (y otros artilugios) el reconocimiento que merecía, entre otros aportes, por sus avances en la óptica.
LuzVerde Miradas y enfoques sobre la luz
Paula Bergero,nes de Cecilia Von Reichenbach ; Florencia Cabana

Uno de los grandes cambios conceptuales llegó de la mano de Isaac Newton (1643-1727), que propuso considerar a la luz como formada por pequeños cuerpos que impactan en el ojo y, según su tamaño, producen los diferentes colores. Esta idea le permitió estudiar algunos fenómenos luminosos utilizando las leyes de la mecánica: por ejemplo, la reflexión, como un rebote de pequeños corpúsculos, y la refracción, cuando la luz pasa de un medio transparente a otro, explicada como un cambio en la velocidad de las partículas de luz. No sirvió, sin embargo, para explicar otros fenómenos en los que se observaba cierto comportamiento periódico, como la difracción y la interferencia, en las figuras que paradójicamente se llamaron “anillos de Newton”. Entre los años 1660 y 1690 se conocieron en Europa estos efectos, y también otro, llamado polarización, que no podían ser descriptos en términos de corpúsculos. Todos estos fenómenos pueden ser entendidos proponiendo para la luz un modelo de ondas. Fue este modelo, sin duda generado a partir de concepciones anteriores, que permitió explicar las observaciones de difracción, interferencia y polarización de luz efectuadas hasta el siglo XVII por distintos experimentadores. Lo propuso el astrónomo y físico holandés Christian Huygens (1629-1695), quien planteó una analogía con el sonido, considerando la propagación de la luz como la de una onda. En el caso de la refracción esto se constituyó en un modelo alternativo, ya que la teoría de Newton podía explicarla en términos de corpúsculos. Lo que no podía ser explicado por la teoría corpuscular era la interferencia entre dos haces luminosos, descubierta simultáneamente por los físicos británicos Robert Boyle (1627-1691) y Robert Hooke (1635-1703). Como nota de color digamos que este último fue un científico notable, pero tuvo la desgracia de ser contemporáneo de Newton, que ensombreció con su fama (y otros artilugios) el reconocimiento que merecía, entre otros aportes, por sus avances en la óptica.LuzVerde Miradas y enfoques sobre la luz
Paula Bergero,nes de Cecilia Von Reichenbach ; Florencia Cabana
jueves, 23 de junio de 2016
domingo, 12 de junio de 2016
martes, 7 de junio de 2016
¿Qué edad tienen nuestras células?
Podcast de Cienciaes.com
http://traffic.libsyn.com/cienciaes/cn_073_edadcelulas.mp3
Podcast de Cienciaes.com
http://traffic.libsyn.com/cienciaes/cn_073_edadcelulas.mp3
miércoles, 1 de junio de 2016
El inodoro de Coriolis
En un capítulo de Los Simpson, luego de una discusión con su hermana Lisa, Bart llama por cobrar a Australia para verificar si el agua del inodoro sale girando en el hemisferio Sur en sentido contrario que en el Norte. ¿De dónde sacó Lisa esta idea estrafalaria?
La Tierra está rotando sobre su eje. Cuando saltamos, corremos o caminamos, no notamos los efectos de este movimiento. Sin embargo, de una forma algo sutil, la rotación de la Tierra desvía la trayectoria de los cuerpos en su movimiento. Esta desviación es pequeña, pero resulta más notoria en las corrientes de aire, de agua, en los péndulos (como por ejemplo, una bolita colgada de un hilo) y en objetos que se mueven en el aire, como los proyectiles.
Un árbol plantado en la latitud del Ecuador está girando a miles de kilómetros por hora, mucho más rápido que uno que está en los trópicos, cuya velocidad será casi la mitad. Mientras tanto, en las
cercanías de los polos, las cosas girarán mucho más lentamente respecto del eje terrestre. Tan tremendas diferencias de velocidad tienen sus consecuencias, y fue Gaspard Coriolis quien primero se dio cuenta. Él observó que la rotación desvía los objetos que se mueven en una dirección transversal a su movimiento. En particular, si se están moviendo horizontalmente, se desvían a la derecha de su trayectoria en el hemisferio Norte, y a la izquierda de la misma en el hemisferio Sur
(atención que estamos hablando de trayectorias y no de política...).
Las consecuencias de este fenómeno, que se denominó efecto Coriolis, dependen por supuesto de la latitud. Pueden verse, por ejemplo, en el movimiento de rotación de las tormentas. Los vientos viajan
sobre la superficie terrestre desde regiones de mayor presión atmosférica hacia lugares donde la presión es menor. Si la Tierra no rotara, este movimiento sería directo. Pero el efecto Coriolis desvía las masas de aire hacia la izquierda de su trayectoria en el hemisferio Sur, haciendo girar los vientos en el sentido de las agujas del reloj. En el hemisferio Norte, los vientos son desviados hacia la derecha de su camino, y entonces giran en el sentido contrario, llamado antihorario. Y, aunque de
forma imperceptible, lo mismo sucede con los remolinos de agua en los desagües. Una vez más, Lisa tenía razón.
Fragmento del libro "Cero absoluto Curiosidades de Física", de Cecilia von Reichenbach, Paula Bergero, Ariel Alvarez y Laura del Río.. UNLP
En un capítulo de Los Simpson, luego de una discusión con su hermana Lisa, Bart llama por cobrar a Australia para verificar si el agua del inodoro sale girando en el hemisferio Sur en sentido contrario que en el Norte. ¿De dónde sacó Lisa esta idea estrafalaria?
La Tierra está rotando sobre su eje. Cuando saltamos, corremos o caminamos, no notamos los efectos de este movimiento. Sin embargo, de una forma algo sutil, la rotación de la Tierra desvía la trayectoria de los cuerpos en su movimiento. Esta desviación es pequeña, pero resulta más notoria en las corrientes de aire, de agua, en los péndulos (como por ejemplo, una bolita colgada de un hilo) y en objetos que se mueven en el aire, como los proyectiles.
Un árbol plantado en la latitud del Ecuador está girando a miles de kilómetros por hora, mucho más rápido que uno que está en los trópicos, cuya velocidad será casi la mitad. Mientras tanto, en las
cercanías de los polos, las cosas girarán mucho más lentamente respecto del eje terrestre. Tan tremendas diferencias de velocidad tienen sus consecuencias, y fue Gaspard Coriolis quien primero se dio cuenta. Él observó que la rotación desvía los objetos que se mueven en una dirección transversal a su movimiento. En particular, si se están moviendo horizontalmente, se desvían a la derecha de su trayectoria en el hemisferio Norte, y a la izquierda de la misma en el hemisferio Sur
(atención que estamos hablando de trayectorias y no de política...).
Las consecuencias de este fenómeno, que se denominó efecto Coriolis, dependen por supuesto de la latitud. Pueden verse, por ejemplo, en el movimiento de rotación de las tormentas. Los vientos viajan
sobre la superficie terrestre desde regiones de mayor presión atmosférica hacia lugares donde la presión es menor. Si la Tierra no rotara, este movimiento sería directo. Pero el efecto Coriolis desvía las masas de aire hacia la izquierda de su trayectoria en el hemisferio Sur, haciendo girar los vientos en el sentido de las agujas del reloj. En el hemisferio Norte, los vientos son desviados hacia la derecha de su camino, y entonces giran en el sentido contrario, llamado antihorario. Y, aunque de
forma imperceptible, lo mismo sucede con los remolinos de agua en los desagües. Una vez más, Lisa tenía razón.
Fragmento del libro "Cero absoluto Curiosidades de Física", de Cecilia von Reichenbach, Paula Bergero, Ariel Alvarez y Laura del Río.. UNLP
EL QUINTO ELEMENTO
Entre las suposiciones de Aristóteles había una que presumía la existencia de un quinto elemento, el éter, que llenaba el espacio en el universo. Esta sustancia translúcida, brillante e indetectable pareció constituirse en el medio en el que viajaba la luz, hasta que recién en el siglo XX se descartó definitivamente su existencia. La óptica, una de las más antiguas ramas de la ciencia, estudia la
luz y su propagación, así como la visión, el mecanismo que permite al cerebro interpretar la información que percibe por los ojos. Empédocles (495 - 490a.C a 435 - 430 a.C) suponía que los ojos emiten emanaciones que, al entrar en contacto con los objetos, nos permiten conocer su forma. En esta teoría, denominada “extramisión”, la luz del Sol juega un papel secundario, pues la que posibilita la visión es la “luz emanada por los ojos”. También Platón (427 - 347 a. C.) se sumó a esta teoría suponiendo que ambas luces, la de los ojos y la exterior (proveniente del Sol, el fuego, etc.), se combinan relacionando los objetos del alma y del mundo, haciendo posible la visión. Si bien se trata de concepciones muy antiguas, a lo largo del tiempo han permanecido de alguna manera en las distintas culturas, tal como puede percibirse aun hoy en expresiones populares como “sus ojos echaban fuego”, “lo fulminó con la mirada” o “¡qué faroles!”, por ejemplo. En la actualidad, en las ideas previas de muchos niños subyacen estas concepciones.
Fragmento del libro "LUZ VERDE Miradas y enfoques sobre la luz", Paula Bergero, Cecilia von Reichenbach y Florencia Cabana.UNLP
Entre las suposiciones de Aristóteles había una que presumía la existencia de un quinto elemento, el éter, que llenaba el espacio en el universo. Esta sustancia translúcida, brillante e indetectable pareció constituirse en el medio en el que viajaba la luz, hasta que recién en el siglo XX se descartó definitivamente su existencia. La óptica, una de las más antiguas ramas de la ciencia, estudia la
luz y su propagación, así como la visión, el mecanismo que permite al cerebro interpretar la información que percibe por los ojos. Empédocles (495 - 490a.C a 435 - 430 a.C) suponía que los ojos emiten emanaciones que, al entrar en contacto con los objetos, nos permiten conocer su forma. En esta teoría, denominada “extramisión”, la luz del Sol juega un papel secundario, pues la que posibilita la visión es la “luz emanada por los ojos”. También Platón (427 - 347 a. C.) se sumó a esta teoría suponiendo que ambas luces, la de los ojos y la exterior (proveniente del Sol, el fuego, etc.), se combinan relacionando los objetos del alma y del mundo, haciendo posible la visión. Si bien se trata de concepciones muy antiguas, a lo largo del tiempo han permanecido de alguna manera en las distintas culturas, tal como puede percibirse aun hoy en expresiones populares como “sus ojos echaban fuego”, “lo fulminó con la mirada” o “¡qué faroles!”, por ejemplo. En la actualidad, en las ideas previas de muchos niños subyacen estas concepciones.
Fragmento del libro "LUZ VERDE Miradas y enfoques sobre la luz", Paula Bergero, Cecilia von Reichenbach y Florencia Cabana.UNLP
lunes, 23 de mayo de 2016
geoda de azúcar comestible
para darle un touch novedoso a los cristales de azúcar
https://www.youtube.com/watch?v=KWmewS2eWTQ
https://www.youtube.com/watch?v=KWmewS2eWTQ
jueves, 19 de mayo de 2016
Algunas fotos actuales del laboratorio
Imágenes laboratorio Dante Alighieri
Mesadas con lupas y microscopios.
Televisor para proyectar imágenes y videos.
Especímenes
Torso educativo con órganos removibles.
Balanzas analíticas, plano inclinado y sistemas de poleas.
Esqueleto, maquetas de células y modelos moleculares.
martes, 17 de mayo de 2016
Les envío una foto de los cristales que hicimos con sulfato de cobre.https://drive.google.com/file/d/0B6pYj9kyQRuyZjkyRTJWQWhzZ1c0MWJnODZuY1lMZ2V3YWlr/view?usp=sharing
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