miércoles, 1 de junio de 2016

El inodoro de Coriolis

En un capítulo de Los Simpson, luego de una discusión con su hermana Lisa, Bart llama por cobrar a Australia para verificar si el agua del inodoro sale girando en el hemisferio Sur en sentido contrario que en el Norte. ¿De dónde sacó Lisa esta idea estrafalaria?
La Tierra está rotando sobre su eje. Cuando saltamos, corremos o caminamos, no notamos los efectos de este movimiento. Sin embargo, de una forma algo sutil, la rotación de la Tierra desvía la trayectoria de los cuerpos en su movimiento. Esta desviación es pequeña, pero resulta más notoria en las corrientes de aire, de agua, en los péndulos (como por ejemplo, una bolita colgada de un hilo) y en objetos que se mueven en el aire, como los proyectiles.
Un árbol plantado en la latitud del Ecuador está girando a miles de kilómetros por hora, mucho más rápido que uno que está en los trópicos, cuya velocidad será casi la mitad. Mientras tanto, en las 
cercanías de los polos, las cosas girarán mucho más lentamente respecto del eje terrestre. Tan tremendas diferencias de velocidad tienen sus consecuencias, y fue Gaspard Coriolis quien primero se dio cuenta. Él observó que la rotación desvía los objetos que se mueven en una dirección transversal a su movimiento. En particular, si se están moviendo horizontalmente, se desvían a la derecha de su trayectoria en el hemisferio Norte, y a la izquierda de la misma en el hemisferio Sur
(atención que estamos hablando de trayectorias y no de política...).
Las consecuencias de este fenómeno, que se denominó efecto Coriolis, dependen por supuesto de la latitud. Pueden verse, por ejemplo, en el movimiento de rotación de las tormentas. Los vientos viajan
sobre la superficie terrestre desde regiones de mayor presión atmosférica hacia lugares donde la presión es menor. Si la Tierra no rotara, este movimiento sería directo. Pero el efecto Coriolis desvía las masas de aire hacia la izquierda de su trayectoria en el hemisferio Sur, haciendo girar los vientos en el sentido de las agujas del reloj. En el hemisferio Norte, los vientos son desviados hacia la derecha de su camino, y entonces giran en el sentido contrario, llamado antihorario. Y, aunque de
forma imperceptible, lo mismo sucede con los remolinos de agua en los desagües. Una vez más, Lisa tenía razón.

Fragmento del libro "Cero absoluto Curiosidades de Física", de Cecilia von Reichenbach, Paula Bergero, Ariel Alvarez y Laura del Río.. UNLP

EL QUINTO ELEMENTO

Entre las suposiciones de Aristóteles había una que presumía la existencia de un quinto elemento, el éter, que llenaba el espacio en el universo. Esta sustancia translúcida, brillante e indetectable pareció constituirse en el medio en el que viajaba la luz, hasta que recién en el siglo XX se descartó definitivamente su existencia. La óptica, una de las más antiguas ramas de la ciencia, estudia la
luz y su propagación, así como la visión, el mecanismo que permite al cerebro interpretar la información que percibe por los ojos. Empédocles (495 - 490a.C a 435 - 430 a.C) suponía que los ojos emiten emanaciones que, al entrar en contacto con los objetos, nos permiten conocer su forma. En esta teoría, denominada “extramisión”, la luz del Sol juega un papel secundario, pues la que posibilita la visión es la “luz emanada por los ojos”. También Platón (427 - 347 a. C.) se sumó a esta teoría suponiendo que ambas luces, la de los ojos y la exterior (proveniente del Sol, el fuego, etc.), se combinan relacionando los objetos del alma y del mundo, haciendo posible la visión. Si bien se trata de concepciones muy antiguas, a lo largo del tiempo han permanecido de alguna manera en las distintas culturas, tal como puede percibirse aun hoy en expresiones populares como “sus ojos echaban fuego”, “lo fulminó con la mirada” o “¡qué faroles!”, por ejemplo. En la actualidad, en las ideas previas de muchos niños subyacen estas concepciones.

Fragmento del libro "LUZ VERDE Miradas y enfoques sobre la luz", Paula Bergero, Cecilia von Reichenbach y Florencia Cabana.UNLP